Reptiles de agua dulce
Reptiles feos que se confunden con el fondo del río
En esta colección de reptiles hay dos tortugas de agua dulce, no un catálogo de todas las especies que parecen extrañas. La matamata y la tortuga caimán tienen caparazones rugosos y cabezas sorprendentes, pero sus técnicas de caza no son iguales.

Un contorno que cuesta separar del entorno
La cabeza ancha y los flecos de piel de la matamata se parecen a restos vegetales cuando permanece quieta en el agua. Su caparazón añade sombras e irregularidades. No se trata de un disfraz consciente, sino de una forma corporal que dificulta distinguirla del fondo.
La tortuga caimán también tiene crestas y una superficie rugosa, pero ocupa otros cursos de agua y alcanza tamaños mucho mayores. Fotografías de ambas pueden parecer próximas. Para identificarlas hay que mirar el conjunto: cabeza, caparazón, distribución y, cuando se conoce, comportamiento.
Succión rápida frente a un señuelo dentro de la boca
La matamata abre la boca con rapidez y succiona agua junto con peces cercanos. La tortuga caimán puede esperar con la boca abierta y mover un pequeño apéndice de la lengua que recuerda a un gusano. Su presa se acerca al señuelo y queda al alcance de sus mandíbulas.
Estos métodos muestran por qué una mandíbula grande o una piel arrugada no se explican solo con la palabra 'primitivo'. Son animales actuales, adaptados a conseguir comida en medios concretos. El estado de conservación también debe evaluarse por especie y población, no por su aspecto.
Las dos tortugas
Cada ficha destaca la diferencia más útil para reconocer su modo de vida y ofrece una fuente para seguir investigando.

Tortuga matamata
Su contorno irregular la camufla entre hojas antes de capturar peces por succión.
Fuente: Smithsonian's National Zoo
Tortuga caimán
Permanece casi inmóvil y mueve una pequeña estructura de la lengua como señuelo.
Fuente: U.S. Fish and Wildlife Service